27.11.19

MEDITACIÓN DE LA BENDICIÓN MUNDIAL DEL ÚTERO Sevilla 12 diciembre 2019



El próximo jueves 12 de diciembre realizaremos en Sevilla esta meditación y celebración denominada "Bendición Mundial del Útero", un momento de encuentro entre mujeres que desean conectar con sus cuerpos y con sus energías femeninas, además de compartir desde la sororidad y la escucha mutua




 
¡Bebés y mamás son bienvenidas!. Es un taller respetuoso con la crianza que facilita que las mamás puedan incorporarse a actividades de crecimiento personal, respetando en todo momento las necesidades de la díada mamá-bebé.

¿Qué es lo femenino para tí?. Sin duda alguna un concepto que varía según la persona que responda a la pregunta. Pero independientemente del análisis cultural y de género que realicemos, vivimos en un mundo patriarcal y capitalista donde de lo femenino ha quedado oculto y ha sido perseguido a lo largo de los tiempos. Recuperar la conexión con nuestros cuerpos, hablar sin tapujos, crear nuestros propios ritos con sentido profundo y abrirnos a la dimensión energética y espiritual son algunos de los objetivos de esta celebración.

¿Quién convoca?. La convocatoria mundial la realiza Miranda Gray, autora del famoso y necesario libro “Luna Roja” y creadora del Worldwide Womb Blessing®. Las personas que nos hemos formado con ella, las Moon Mother®,  tenemos el compromiso de facilitar estos espacios para otras mujeres, y es por ello que Inmaculada Sánchez Márquez facilita estas meditaciones desde hace varios años. Puedes leer más aquí: http://www.terapiasconarte.com/p/bendicion-del-utero.html

¿Qué haremos? 
En esta actividad comenzaremos con un ritual de apertura a través de un cuento, para continuar danzando y soltando tensiones corporales. Después pasaremos a una parte creativa a través de lanas, materiales naturales, colores, telas... Después haremos dos meditaciones (la de la Bendición del Útero y la del Círculo de Hermanas, ambas propuestas por Miranda Gray). Para culminar y celebrar la vida, compartiremos con otras mujeres un bello ritual de cierre.
Te esperamos el jueves 12 de diciembre de 17-19h, previa inscripción en isanchezmarquez@yahoo.es o por teléfono 645155327. Lo haremos en el Espacio La Sin Miedo, avda. Cruz Roja, nº62-A, Sevilla. 

RECUERDA TRAER: una velita pequeña (de té), dos cuencos (uno será para echar agua y otro para poner la velita), un pañuelo o fulard para ponerte sobre los hombros, una mantita.

Testimonios de participantes:

“Me ha encantado regalarme este momento para mí”
"He sentido mucha energía en la zona del útero, ¡y yo nunca había sentido mi útero!"
"En la meditación he visto imágenes muy potentes"
"Me siento tranquila y equilibrada"
"Se me mueven muchas cosas"
"Necesito estos espacios para compartir con otras mujeres"
“Tengo cosas que sanar, y esta actividad es una oportunidad para crecer”

¡ERES MUY BIENVENIDA!




ARTETERAPIA EN LA UNIVERSIDAD: 25-N DÍA INTERNACIONAL CONTRA LAS VIOLENCIAS MACHISTAS

TALLER "EMOCIONES PARA EL BUEN TRATO"


15.9.19

¿CÓMO GESTIONAS TUS EMOCIONES?

Me siento ilusionada con el nuevo curso que realizamos en colaboración con el Colegio Profesional
de Trabajo Social de Sevilla. "La gestión emocional en las relaciones de ayuda", destinado a profesionales de la intervención social, psicología, educación...

Lo realizaremos en la Universidad Pablo de Olavide (Sevilla), así que con más ganas todavía.

Mi compañera María José Malpica y yo, Inmaculada Sanchez Marquez, ¡te esperamos con ilusión!
 
 
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Inmaculada Sánchez Márquez
www.terapiasconarte.com

28.8.19

TRABAJO SOCIAL Y ARTETERAPIA, UNA RELACIÓN SINÉRGICA

Como profesional del Arteterapia, resuelvo cada año algunas dudas que me plantean personas que no conozco, que han visto la web, que hicieron algún taller conmigo tiempo atrás, que tienen interés en cursar el máster universitario y me llaman o escriben para preguntarme, y otras veces es el alumnado que realiza sus trabajos de fin de grado (TFG) quienes me consultan sobre bibliografía o cómo funciona el Arteterapia en relación ala intervención social. 

Además, como profesora universitaria tengo la fortuna de poder acompañar a estudiantes universitarias/os que se interesan por el Arteterapia y el uso de la creatividad en la intervención social, y es de hecho una de las líneas de investigación que ofrezco dentro de los créditos que imparto de TFG. 

Recientemente, una alumna me contactó para realizarme una entrevista, pero dado que era época de vacaciones no pudimos vernos en persona. Sin embargo, le propuse que me pasara las preguntas de la entrevista por escrito, y se las mandé para que pudiera incorporarlas a su TFG. 

Me pareció interesante no dejar esa "conversación escrita" en el secreto entre ella y yo, o entre quienes puedan leer su trabajo, de modo que le dije que las colgaría en mi web para posible uso y conocimiento de otras/profesionales de la intervención social y artetereapéutica. 

Lo que aquí se recoge son casi todas las preguntas que ella me hizo, con mis respuestas, enfocadas a un TFG del Grado de Trabajo Social. Algunas de las respuestas podrían ampliarse y encajar en otras profesiones de la intervención social y del acompañamiento psicoterapéutico, por lo que puede ser útil a otras personas.

Por supuesto, ésto es sólo mi visión subjetiva y humilde de lo que se podría responder, pero me apetece compartirlas con el mundo como forma de seguir aportando semillas que introduzcan el desarrollo del Impulso de Creatividad y la toma de conciencia de las emociones como forma de empoderamiento en nuestras vidas.

Inmaculada Sánchez Márquez


ENTREVISTA REALIZADA POR  Mª ÁNGELES PRIETO DELGADO:



 1.      ¿Cuántos años lleva ejerciendo la profesión?

     Llevo 19 años ejerciendo la profesión de trabajadora social, la cual he ido enriqueciendo con otras formaciones que me permiten tener un perfil profesional muy completo y polifacético. A lo largo de estos años he trabajado en el mundo de las ONG con diversos colectivos (voluntariado, participación ciudadana, exclusión social, sin hogarismo, prisión, prostitución, trata de personas, inmigración, educación para el desarrollo...), como formadora independiente para entidades públicas y privadas, y como profesora del Departamento de Trabajo Social y Servicios Sociales en la Universidad Pablo de Olvide. Desde 2011 dirijo el proyecto de empoderamiento y desarrollo personal "Terapias con Arte", y ahora estoy gestando mi nueva hija-idea laboral, "Mujer Semilla".


2.      ¿Ha estado continuamente formándose dentro de la rama de Trabajo Social?

     La formación continua ha sido algo muy importante para mí, desde formaciones académicas como la licenciatura de Antropología, el máster en Ciencias Social o un especialista en Investigación-Acción Participativa, pasando por formaciones privadas de pocos días o de larga duración. Todas y cada una de ellas me han aportado mucho, no sólo en el plano del conocimiento, sino también en el desarrollo de habilidades profesionales y personales en Coaching Integral, que me abrió las puertas al trabajo con las personas desde su potencial, para continuar con el Máster en Arteterapia, que me hizo crecer, descubrirme como persona creativa y que me hizo enamorarme de esta nueva profesión. De algún modo, era poner nombre, base y estructura a algo que ya venía haciendo. A partir de ahí, no puedo concebir el trabajo con las personas sin atender a las emociones.

     La última formación importante que he terminado es la de Terapeuta Corporal Integrativa (TCI), que supone un punto de inflexión en mi vida personal y profesional. Así pues, el trabajo con el cuerpo y la creatividad, atendiendo al pensar-sentir-actuar, son mis formas preferidas de trabajo con las personas y que integro en la profesión del Trabajo Social. La formación continua me ha permitido pues, nutrir a mi primera profesión de trabajadora social con otras profesiones que se complementan perfectamente, para acompañar a las personas desde una comprensión holística del ser humano. 

    Al mirar atrás en el tiempo veo que mi vida ha sido y es como un puzzle, donde algunos hobbies o situaciones personales han sido llave de paso a otras. Por ejemplo, mis estudios como bailarina me llevaron al Arteterapia, o un problema de espalda me llevó a la TCI. Todo cobra sentido en mi camino vital, donde lo personal y profesional van cogidos de la mano. Ahora, tras mi reciente maternidad, mi camino continúa formándome en atención emocional en el post parto, y quién sabe por dónde la Vida me permitirá seguir caminando...



3.      Con respecto al Arteterapia como recurso dentro de la profesión de Trabajo Social, ¿podrías explicarme en qué consiste?

     Ante todo, quisiera aclarar que el Arteterapia es una disciplina especializada y que requiere, para su correcta utilización, de una cualificación profesional, de una supervisión y de un trabajo personal del arteterapeuta sobre sí mismo/a. Pero, aunque sea una profesión independiente y necesitada de ser estudiada, es un complemento perfecto para la profesión del Trabajo Social.



    Las/los trabajadoras/os sociales luchamos por alcanzar el bienestar biopsicosocial de las personas, grupos y comunidades a las que acompañamos, y hemos de buscar las estrategias que nos faciliten alcanzar ese bienestar. Es ahí donde podemos encontrar muchas experiencias que han explorado con los lenguajes artísticos y creativos como forma de acompañamiento al empoderamiento de esas personas, grupos o comunidades. 

     En ese sentido, durante décadas se ha explorado desde la utilización del teatro, de la música, de la danza, el cuerpo, el movimiento..., entre otros, para acercarse a las personas, establecer un canal de comunicación viable y cercano, ganarnos su confianza para poder ser sus acompañantes en la consecución de sus objetivos vitales, resolución de problemas y/o empoderamiento, darles a conocer nuevos hobbies, capacidades y conocimientos, explorar en las emociones que estas herramientas permiten sacar, y facilitar la autoestima que permite reconocernos como personas creativas y con capacidades que antes desconocíamos. Todo ello, con un fin mayor como es el de ser capaces de llevar esos aprendizajes y fortalezas a sus propias vidas cotidianas, individuales, grupales y comunitarias, más allá de quedarse en la mera práctica de un taller recreativo.



   Además, como nos cuenta el autor Antonio Pacheco en su libro “Ego, Esencia y Transformación[1]”, las personas tenemos cuatro impulsos esenciales desde el momento de nuestro nacimiento. El impulso de ser libres, el impulso de conocer, el impulso de amar y sentirnos parte de un todo, y el impulso de creatividad. 

    Estos impulsos, sin embargo, se ven coartados por el proceso de socialización, en el que, a través de la familia, el colegio, la religión, los medios de comunicación, el Estado... aprendemos cuáles son las formas de pensar, sentir y actuar para que nos quieran, nos acepten y pertenecer al grupo. En ese sentido, hablando en particular sobre el impulso de creatividad, la niña o el niño aprenden desde su más tierna infancia lo que está permitido y valorado y lo que no, dejando mermada y escondida su verdadera creatividad. Así pues, desde la guardería aprendemos que no podemos salirnos del círculo al dibujar, que un elefante se tiene que pintar de gris y jamás de verde, que las matemáticas se resuelven de manera muy concreta y hay que memorizarlo, que no puedo vestirme de tal o cual manera para salir a la calle, que sólo saben dibujar quienes han estudiado Bellas Artes...



     Según la definición de “Trabajo Social” de la Federación Internacional de trabajo Social (FITS) “El trabajo social es una profesión basada en la práctica y una disciplina académica que promueve el cambio y el desarrollo social, la cohesión social, y el fortalecimiento y la liberación de las personas. Los principios de la justicia social, los derechos humanos, la responsabilidad colectiva y el respeto a la diversidad son fundamentales para el trabajo social. Respaldada por las teorías del trabajo social, las ciencias sociales, las humanidades y los conocimientos indígenas, el trabajo social involucra a las personas y las estructuras para hacer frente a desafíos de la vida y aumentar el bienestar”[2]. Parto de esta definición para, de manera práctica, poner ejemplos de cómo el Trabajo Social se puede unir al Arteterapia para conseguir algunas de las cuestiones explicitadas en su definición. Son sólo algunos ejemplos de los cuales yo he sido partícipe como profesional del trabajo social y del Arteterapia, cada profesional tendrá los suyos propios:



        -  Fortalecimiento y la liberación de las personas: realizo usualmente talleres con grupos de mujeres, con un objetivo de empoderamiento feminista y femenino. Se trata de talleres donde se analiza el sistema patriarcal y las opresiones que sufrimos las mujeres en nuestro día a día, llevando esto a la emoción y al cuerpo. Posteriormente, aprendemos a diferenciar entre necesidades y deseos, rescatamos nuestros saberes, nuestras potencialidades, y los compartimos con el grupo, cogiendo fuerza para vivir de manera más consciente, liberándonos de las cargas aprendidas, compartiendo para sacar del tabú, rescatando lo que de verdad somos como seres humanos desde la sororidad (apoyo entre mujeres).

·      -   Derechos humanos: con personas inmigrantes he realizado talleres para la Fundación Cepaim o la Asociación Claver. En concreto, con la Fundación Cepaim he trabajado con personas que han realizado un proceso migratorio, atravesado el Estrecho en patera, sufrido todo tipo de abusos, vejaciones y dificultades, y que han visto morir a personas en el camino. En ocasiones, la toma de conciencia de que lo que se ha vivido no es justo, ni legal, que es una violación de sus derechos como persona, ayuda a dar comienzo a todo un proceso de duelo por lo vivido y perdido. Poder rescatar de la memoria, del cuerpo y del corazón lo vivido, y exponerlo de forma segura en un contexto creativo y de apoyo entre iguales, permite que la persona pueda liberarse en parte del peso del pasado y proyectarse hacia su nueva vida.

·      -   Responsabilidad colectiva: recuerdo los múltiples talleres que he realizado en centros escolares, trabajando para la Ong Intered, a través de una campaña ecofeminista sobre las tareas de cuidados. A través de talleres de Arteterapia trabajé con el alumnado la importancia de los cuidados que habíamos recibido en nuestras vidas para que éstas fueran posibles (quién me hace la comida, quién me lava la ropa, quién me da un abrazo...), reflexionando sobre la importancia de éstas labores y del poner la vida en el centro de nuestras sociedades, lo cual es una responsabilidad individual, de hombres y mujeres, de las empresas y Estados. Como ciudadanía debemos ser conscientes de ello y luchar por unos cuidados corresponsables y valorados, pasando tal vez a convertirnos en “cuidadanía”. Estas experiencias están recogidas en el libro “Universo de Emociones. Experiencias de Arteterapia y Cuidados para la Movilización Social”[3]

·       
        -  El respeto a la diversidad: en los talleres grupales de Arteterapia que he realizado, en ocasiones hay personas de diferentes edades, sexos, procedencias, colores de piel, idiomas... En concreto, recuerdo con especial cariño un taller con mujeres y hombres donde se hablaba inglés, francés, árabe marroquí, ucraniano y castellano. Por supuesto, yo no hablo todas estas lenguas, pero entre las personas que estábamos allí presentes nos íbamos ayudando a crear una comunicación y una calidez de escucha, donde se tocaron emociones muy profundas a pesar de no entenderlo todo con los oídos.

·      
       -   Involucra a las personas para hacer frente a desafíos de la vida y aumentar el bienestar: a través de las sesiones de Arteterapia (individual, en pareja o grupal), la persona pone conciencia sobre sí misma, sobre su vida, sus procesos vitales de pasado, presente y futuro, se libera de cargas pasadas y aprende nuevas maneras de mirar la realidad, reconociéndose como personas creativas y aumentando la autoestima. Además, en las sesiones se “juega” la resolución de conflictos que luego pueden ponerse en práctica en la vida real, aumentando de ese modo el bienestar en sus vidas. Y por supuesto, conlleva la comprensión a nivel interno de cómo funciona la psique, con sus personajes internos del ego, para aprender a distinguirlos y así poder observar su funcionamiento. Esto nos permite desapegarnos de esas voces internas que nos desvaloran, nos enjuician y nos persiguen y que no nos dejan vivir desde nuestras potencialidades y desarrollar nuestro verdadero Ser (con mayúsculas). Se trata, desde el enfoque de Arteterapia Humanista e Integrador que yo aplico, de facilitar que los tres centros de la persona, el pensar, sentir y actuar, estén en consonancia, estableciendo una vida donde la persona tenga claras sus necesidades y las diferencie de sus deseos, con conciencia de las somatizaciones en los cuerpos de todo lo que pensamos, hacemos y vivimos, tomando la responsabilidad de construir una vida más sana para sí y para los demás. 





4.      ¿Por qué considera importante integrar el arte dentro del Trabajo Social?

Más que integrar el arte, lo que considero importante es integrar la parte creativa de los seres humanos. Hay que tener cuidado cuando hablamos de “arte”, porque este puede entenderse exclusivamente como un área donde sólo los/as que son buenos/as, los/as que han estudiado, los/as que son talentosos, pueden entrar. Y entonces reproducimos el “es que a mí no se me da bien”, “yo es que no sirvo para bailar”, “yo es que no sé dibujar”, con sus correspondientes bloqueos mentales, emocionales y físicos que llevan al “no puedo”.



Lo creativo, en sus múltiples formas, es una parte esencial de los seres humanos. Sin el reconocimiento de que somos personas creativas, a pesar de no saber dibujar o bailar como dice la norma, tengo una parte de mí que está dormida, muerta. El ser capaz de reconciliarme con esa parte, me libera, permite mirarme hacia adentro, sacar emociones, me permite poner gestos, colores... a lo sucedido. Me permite abrirme al mundo, y sacar lo mejor y lo peor de mí, integrando ambas polaridades, reconociéndolas y permitiéndolas existir sin juicio. El Trabajo social ha de saber rescatar esta parte creativa de los seres humanos para su liberación y recuperar su potencial interior.



Y si el trabajo ha de dar un paso más, no sólo con lo creativo, sino también con lo artístico en el sentido de lo normativo, de lo que se estudia, de lo que tiene una técnica, pues también puede ser un área más de trabajo. Todo depende de las personas con las que trabajemos, y de los objetivos que tenemos nosotras en nuestro acompañamiento y del que ellas tienen para sí mismas. Por ejemplo, podríamos trabajar a través de lo artístico-normativo con un grupo de adolescentes de un barrio con necesidades especiales, se me ocurre por ejemplo con talleres de danza hip-hop, donde hay unas normas de pasos, una forma de hacerlo bien, donde se te puede dar bien o mal. Sólo habría que tener cuidado de que nadie quede fuera del grupo porque no se le da bien bailar, pero entendiendo que todo el mundo tuviera aptitudes para el baile, puede ser una forma de trabajo de empoderamiento, de prevención de drogodependencias, de prevención y detección de bulling, de violencias de género...



Pero si dentro de este grupo, no todo el mundo tiene capacidad para el baile, tal vez sea más indicado el trabajar desde el movimiento expresivo, desde la biodanza... que son formas de movimiento y trabajo corporal que no necesitan aprender técnica y que no importa si ha salido bien o mal, porque no es lo estético lo que prima sino el trabajo interior y grupal que se produce.



En el caso del Arteterapia este es uno de sus valores, nada tiene que quedar bonito y lo que importa es lo que la creración artística (un dibujo, una figura, algo en 3D, un movimiento, un sonido...) signifique para la persona y pueda hablar de su mundo interior. Por ello, es ideal para trabajar con personas que no tiene facilidad de palabra, que no pueden hablar de lo vivido, que están desconectadas de su cuerpo y emociones...



5.      ¿Cómo definirías la relación de ayuda que se puede dar con esta técnica?



Aclaro que el Arteterapia no es sólo una técnica, sino una disciplina. Otra cosa es que desde el Trabajo Social haya profesionales que lo puedan usar, como disciplina completa con todas sus potencialidades, o sólo como una técnica. Si lo he estudiado como profesión a través de un Máster, además de la carrera, podré exprimir y sacarle un jugo que no podré si sólo he estudiado Trabajo Social. 

Porque es necesario aprender no sólo a hacer propuestas artísticas como podría ser la típica de “hacemos una visualización y te imaginas un rosal, luego dibujas el rosal, haciendo después una reflexión proyectiva de que yo soy ese rosal con sus cualidades”. Si te quedas en eso, puede estar estupendo y ser útil, pero si además tienes conocimientos profesionales como arteterapeuta, podrás ayudar a esa persona desde otro lugar. Por ejemplo, podrás indagar mejor en la obra realizada, sabrás cómo funciona la psique del ser humano, y podrás acompañarla a desenmarañar bloqueos en sus pensamientos, en sus creencias, en su forma de ver la realidad... Y, sobre todo, algo importantísimo, es que, si te has formado como arteterapeuta, has de tener hecho un trabajo de terapia sobre ti misma/o. Es decir, has ido a sesiones de arteterapia o psicoterapia, probablemente durante varios años, lo cual te ha permitido sanar cosas de tu ida, comprenderte mejor, toparte con tus luces y sombras, tocar con tus dolores y vergüenzas profundas, con tu vulnerabilidad, y también con tus fortalezas. De este modo, la relación de ayuda puede ser de ser humano a ser humano. Porque nadie que o haya nadado en sus inmundicias puede ayudar otro a salir de las suyas.



Pero volviendo a tu pregunta, la relación de ayuda a través del Arteterapia se hace muy especial, porque se establece un diálogo triangular entre la persona, la obra creada y la/el profesional. El/la arteterapeuta acompaña a la persona durante el proceso de creación, desde el silencio y escucha, observando los gestos, posturas, reacciones, pasos, materiales, dificultades... Después, una vez realizada la obra, le ayudará a que la persona le pregunte a la obra, y de este modo, la conversación es tripartita. Es decir, si le preguntamos a la obra, ésta responde por boca de la persona. De este modo, es más fácil hablar de temas que puedan ser dolorosos. Además, la persona ha elaborado la obra desde la consigna de que no tiene que quedar bonita, y ha podido crear desde su parte intuitiva y creativa, desde el hemisferio derecho del cerebro, lo cual permite que ciertas informaciones salgan sin que la persona se lo haya propuesto. Como anécdota, contar que es muy común que la persona comente que eso no es lo que quería crear, y se sienta sorprendida no sólo por el resultado físico sino por el significado de lo que la obra cuenta.



Por otro lado, mencionar que es muy importante que la persona confíe en el/la profesional que le acompaña. Lo que sana no es la terapia, es la relación entre terapeuta-persona. De hecho, en Trabajo Social solemos decir que la mejor herramienta que tenemos es a nosotras/os mismas/os como profesionales, nuestra propia persona. A más íntegras seamos, a más trabajo personal de autoconocimiento tengamos hecho, estaremos más “limpias” para podernos poner a disposición de la otra persona para acompañarla en suida.



Además, es importante, como profesional, ir realizando la supervisión periódica de nuestro trabajo, asistiendo a sesiones con otro/a profesional que nos ayude a ver si estamos realizando proyecciones de nuestras necesidades y deseos egóicos sobre la persona, grupos o comunidades a la que acompañamos, y que nos ayude a resolver los conflictos y dificultades que el trabajo de acompañamiento conlleva.



6.      ¿Se puede resolver cualquier tipo de conflicto con el Arteterapia?



Se puede trabajar y acompañar casi cualquier conflicto interno a través del Arteterapia, lo cual no significa que siempre se pueda resolver. El trabajo terapéutico no es una pastilla que tomas y ya todo está resuelto, en ocasiones resolver algo conlleva mucho trabajo a lo largo del tiempo. Pero, ante todo, lo importante es que la propia persona desee realizar un trabajo de exploración sobre sí misma, que ponga voluntad y fe en la terapia, que pueda solventar los altibajos que suceden en un proceso terapéutico.



Pero es importante destacar algo, a pesar de vivir en una sociedad de la inmediatez donde queremos que todos nuestros problemas se solucionen a golpe de tarjeta de crédito. El trabajo sobre sí misma/o, el autoconocimiento, el empoderamiento, es un camino para toda la vida y conlleva no sólo resolver un conflicto concreto. Las vicisitudes de la vida van a ir y venir, y en ese camino puede ser importante ir contando de vez en cuando con personas que puedan acompañarnos, hoy desde el Trabajo Social, mañana desde el Arteterapia, desde otras formas de psicoterapia...



7.      ¿Qué duración tiene la utilización de esta técnica en la intervención con la persona?

La respuesta es tan variable como personas hay en el mundo. Dependerá de las necesidades de cada cual, de la situación vital... He conocido a personas que en una sola sesión han visto la luz de un tema que les preocupaba, otras que en un taller temático de cuatro sesiones han abajado un tema que les era de gran importancia, otras que han estado meses en sesiones individuales hasta que la persona y la profesional han considerado/sentido que había que cerrar, otras que están años, otras que están un tiempo con un/a profesional, a los años con otra...



8.      ¿Qué motivación le llevó a profundizar en esta técnica? ¿De dónde vino esa motivación?

De pequeña estudié un año de ballet clásico, pero tuve que dejarlo para estudiar en el instituto. Se me quedó la espinita del baile clavada, y ya de mayor, ejerciendo como trabajadora social, comencé a estudiar danza oriental (danza egipcia). Incluso estuve trabajando como profesora de danza, haciendo espectáculos y ganando dinero con esta profesión. Se convirtió en algo muy prioritario en mi vida, hasta tal punto que prefería trabajos de media jornada como trabajadora social para poderlos compatibilizar con la danza.


Pero lo mejor de todo es que yo sentía cómo mi cuerpo y mis emociones se transformaban en cada sesión, convirtiéndose la danza y el movimiento en algo que me hacía sentir muy bien, empoderada, o que a veces me hacía tocar con mis partes oscuras del ego.


A la vez, tuve un accidente de tráfico, rompiéndome el sacro y sufriendo muchos dolores durante largo tiempo en mi vida. Sin embargo, la danza me ayudó a mejorar, a tener más conciencia de mi cuerpo y mi respiración. Un algún momento, busqué información sobre danzaterapia, hablé al respecto con varias profesionales, pero resultó que las formaciones sobre esa disciplina no existían en Andalucía, y no estaba dispuesta en esos momentos vitales a cambiar mi vida para irme estudiarla fuera. 



En el año 2010 llegó a mi correo de la Universidad Pablo de Olavide, donde ya trabajaba como profesora, información sobre un máster de Arteterapia en la misma universidad. Inicialmente lo descarté, porque justo acababa de terminar un máster en Ciencias Sociales y estaba terminando otro de Coaching. Tres másters ya, y tan seguidos, me parecía excesivo. Sin embargo, un día caminando por el pasillo de la universidad me encontré con un compañero del Departamento, que me preguntó si me interesaba el máster de Arteterapia, y que él se había apuntado. Sentía como si un neón luminoso estuviera ante mí, como si realizar esa formación fuera algo irresistible, y siguiéndome por la intuición, me matriculé. Cada día que pasé en esa formación, sentía que estaba en el lugar correcto, y que ante mí se abrían puertas interiores y exteriores maravillosas. Para mí fue una experiencia vital que me ayudó a empoderarme en mi vida, reconociendo a partir de ahí que soy una persona creativa (todas lo somos). Y lo más curioso de todo, es que sentía a que desde el trabajo Social yo ya había hecho algunas experiencias similares al Arteterapia con mi alumnado y con las personas a las que había impartido formación continua o había intervenido/acompañado. De este modo, un puzzle parecía ir creándose con las piezas de mi vida personal y laboral.  Y tuve claro que a partir de ahí el trabajo con las emociones debía ser algo imprescindible en las intervenciones que realizara como trabajadora social, y que utilizaría el Arteterapia junto a mi profesión siempre que pudiera.



Como no siempre es bienvenida esta forma de trabajo, también decidí apostar por crear mi propio proyecto laboral, dirigiendo el Proyecto “Terapias con Arte”[4]. De este modo he podido “parir mis propias hijas-idea", talleres grupales o sesiones individuales que han sido importantes para mí y para las personas que las han vivenciado. Incluso las más subversivas, como pudiera ser el “Curso de Vuelo para Brujas que Olvidaron que Lo Son”, pude llevarlas a la Universidad.



9.      ¿Qué impacto cree que produce en los profesionales la especialización en este ámbito?



Cada profesional es un mundo, y no puedo asegurar lo que a cada cual le pueda aportar, pero basándome en mi propia experiencia, en la del alumnado de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Pablo de Olavide que ha asistido a mis sesiones, así como la formación experiencial que he facilitado a profesionales de la intervención social y la educación, me aventuro a decir que supone, ante todo, un empoderamiento personal. Redescubrirte como persona creativa, aumenta tu autoestima, te da herramientas para expresar tus conflictos y situaciones vitales de otro modo, te regala un lenguaje más con el que poder expresarte. Te hace más consciente de ti, de tus emociones y necesidades, de tus vulnerabilidades y potencialidades. Permite estar en paz con el pasado, y hacerte cargo de tu propia vida desde la responsabilidad y conciencia, dejando de culpar a los demás, al mundo o al pasado de las situaciones dolorosas o difíciles. 



Esa nueva visión interior, permite a su vez convertirte en un/a mejor profesional, más conectada con una/o misma/o, para poder enfrentarnos a los problemas del trabajo cotidiano con mayor sabiduría interna. Y por supuesto, para ponernos frente a las personas a las que vamos a acompañar desde la humildad y la experiencia que da el haber recorrido un camino propio de autoconocimiento y desarrollo personal. Si queremos contribuir a transformar el mundo desde el Trabajo Social, debemos antes empezar por transformarnos a nosotras/os mismas/os. ¿Cómo osamos en Trabajo Social decir que vamos a ayudar al mundo si antes no nos hemos parado a saber quiénes somos, a resolver nuestros propios conflictos internos, si no nos ayudamos a nosotras/os mismas/os? Ya lo decía el Oráculo de Delfos en la antigüedad, cuyo mensaje sigue estando vigente hoy en día y nos interpela: “Conócete a ti mismo”.



Por supuesto, el Arteterapia no es la única forma de realizar un proceso de autoconocimiento, hay muchísimas formas de caminarlo a través de psicoterapias, espiritualidad, coaching, meditación, otras terapias artísticas (danzaterapia, musicoterapia, dramaterapia..), Escuelas de Vida, técnicas psicocorporales, constelaciones familiares,… El número es incalculable.  Cada cual ha de utilizar la que sienta más íntegra y le resuene más, y la vez, se pueden utilizar diversas formas a lo largo de la vida, sumando cada cual algo a “ese potaje” del crecimiento personal.



Otra cuestión importante es que el conocimiento y domino de nuevas maneras de relacionarnos con las personas a las que acompañamos, en esta ocasión a través de la creatividad y las emociones a través del Arteterapia, nos permite acercarnos de manera amable y no invasiva a las personas. En las sesiones individuales o grupales es sencillo crear ambientes de respeto, de escucha, de confianza, apertura del corazón, y la persona se encuentra más receptiva al acompañamiento desde el Trabajo Social, mostrando partes más veraces de sí misma y con más posibilidades de calado de la intervención social en su vida. Además, le permite empoderarse en un área de sus vidas que frecuentemente ha sido olvidada, como es la creatividad, y que es necesaria para el desarrollo de nuestro Ser.



10.  ¿Cree que el/la profesional es consciente de que es un recurso en sí mismo?



Esta idea la enseñamos a nuestro alumnado de Trabajo Social en la Universidad, en diversas asignaturas y momentos, pero a veces creo que se queda en la mera idea, no la llevamos al corazón y por ende no la llevamos a la acción. Por ejemplo, cuando una persona no se conoce verdaderamente a sí misma, cuando no ha caminado en la senda del autoconocimiento aunque sea un poco, afronta la vida y su profesión desde sus miedos, sus proyecciones, voces internas que nos dicen que  no somos capaces y nos obligan a ponernos máscaras de “sabelotodos”, somos fácilmente susceptibles a la crítica y opiniones externas, nos autoexplotamos y nos permitimos explotar, creamos relaciones insanas en el trabajo, con las personas con las que trabajamos, nos creemos que el  otro es un flojo, un perdido, que no merece ayuda, le damos consejos basados en nuestras proyecciones, no comprendemos el sufrimiento ajeno porque ni siquiera nos atrevemos a pararnos a sentir el nuestro, somos tan poco humildes de creer que y a formar que nosotros no necesitamos ayuda y que ya nos conocemos de sobra, desconocemos lo que es un introyecto, una proyección, una contraproyección y de cómo eso afecta a la práctica profesional... Bueno, eso son sólo algunos ejemplos de las miles de posibilidades que podríamos comentar.



Si de verdad fuéramos conscientes de que las/os trabajadoras/es sociales somos un recurso en sí mismo, nos preocuparíamos tal vez más por “estar más limpios” a nivel interno, por ser más consecuentes con lo que pensamos-sentimos-hacemos. En las profesiones de ayuda vinculadas a la psicoterapia es obligatorio el trabajo personal de terapia y la supervisión de casos, algo que no se exige en Trabajo Social y que queda al libre albedrío de cada cual.



11.  ¿Cree que el método de enseñanza en el grado de Trabajo Social es el correcto?

No es sencillo responder a esa pregunta, puesto que los métodos de enseñanza pueden variar una asignatura a otra, de un/a docente a otro/a, así como diversas puedan ser las metodologías en cada Universidad del mundo donde se enseña nuestra profesión. 


Para mí sería importante que el alumnado pudiera realizar un trabajo de autoindagación donde mente-emoción-cuerpo se contemplaran por igual, en vez de un sistema de enseñanza donde la mente es el único centro que se trabaja; además de enfocarse sólo en el aspecto memorístico o reflexivo, pues no se trabaja en conexión con los otros dos centros de la emoción y el cuerpo. Nuestra sociedad, y la Academia en concreto, pone en valor sólo lo intelectual, pero los seres humanos somos seres holísticos, y estamos formados por más partes (según Gurdieff, por tres centros que son el mental, el emocional y el instintivo-motor). Eso sin mentar que somos seres interconectados e interdependientes con el resto, con la naturaleza, con las energías que nos rodean, influidos por las generaciones pasadas... A mi entender personal y profesional, intentar obviar todo eso, es negar la realidad.



Cuando trabajo en mis asignaturas o en sesiones de Arteterapia con el alumnado, suelen salir a la luz muchos bloqueos, inseguridades, miedos, dolores emocionales y corporales, tabúes... Eso me constata que es necesario e importante incluir en la docencia y en la profesión el autoconocimiento y la integración de esos tres centros de los que he hablado (pensar-sentir-actuar).



12.  ¿Podrías hablarme de la escasa enseñanza de técnicas y recursos (en lo que respecta a la guía docente del grado) a lo largo en el grado de Trabajo Social?

Lamento decir que no conozco todos los contenidos de todas las asignaturas, ni he hecho recientemente una revisión de la guía docente del Grado, por lo que no puedo posicionarme en ese sentido.Remito a la respuesta que he dado en la pregunta 11.



13.  ¿Cree que los estudiantes del grado de Trabajo Social están motivados para un desarrollo futuro de la profesión?

Me surge la duda de qué significa “un desarrollo futuro de la profesión”. ¿Hablamos de la resiliencia de la profesión para adaptarse a las nuevas realidades y situaciones laborales?, ¿hablamos de si están motivados/as para trabajar de la profesión?



En la vida hay de todo, y en las clases encuentro alumnado motivado y alumnado desmotivado. Encuentro también alumnado con muchas ganas de cambiar el mundo, con mucha capacidad de reflexión, de crítica, a veces desde la exigencia y desde la prepotencia. Otras veces desde niveles constructivos y dialogantes.



Con los años he visto también cómo algunas personas que vienen a estudiar a la universidad son todavía adolescentes, por muchos veintipico años que puedan llegar a tener. Tienen actitudes de falta de respeto con sus propias/os compañeras/os y con el profesorado, y un desdén hacia la Academia, que me resulta vergonzoso. Se mueven desde la exigencia, pero dan poco. Si tienen esas actitudes en clase, ¿de qué manera se comportarán cuando estén trabajando?



Respecto al adaptarnos a los nuevos retos sociales, económicos, … no nos queda otra. Por ejemplo, desde hace unos años se ha venido desarrollando el trabajo social autónomo, en el que yo me encuentro con la creación de mis proyectos “Terapias con Arte” y, en pocos meses, “Mujer Semilla”. Antes, cuando yo estudiaba, no se hablaba en absoluto del emprendimiento en Trabajo Social, y hoy hay incluso jornadas y charlas sobre emprendimiento en Ciencias Sociales a las cuales tengo el honor de haber sido invitada en varias ocasiones en la UPO. También existe una Asociación Nacional de Trabajadoras y Trabajadores Sociales en el Ejercicio Libre[5]. Sin embargo, también soy precavida con esto del emprendimiento, porque nos lo venden como la opción estupenda en estos momentos de precariedad económica y laboral, cuando emprender es complejo en España porque hay pocas facilidades para hacerlo. Pero bueno, está siendo una manera de adaptarnos a las nuevas realidades y de poder impulsar nuestros propios proyectos sin depender de terceros.



14.  ¿La enseñanza de más recursos y técnicas importantes para el desarrollo de la profesión y adecuadas intervenciones llevaría a los estudiantes a una mayor motivación?

Creo que cuando las personas conectamos con el corazón, y además esto lo llevamos al cuerpo, y la mente entra en juego como un elemento más pero no el único, las personas nos motivamos. Si una carrera tan humana y humanista como es el Trabajo Social pudiera tener más puesta en práctica de habilidades sociales, si el alumnado pudiera practicar más la puesta en práctica de técnicas concretas, si los recursos que se les enseñan están actualizados, estaría, sin duda alguna, mejor preparado.



Pero, ante todo, creo que la mayéutica de Sócrates, que creía que la persona tiene dentro de sí muchos conocimientos y capacidades, y que las buenas preguntas pueden hacer que la persona encuentre dentro de sí buenas respuestas, podría ser un método de enseñanza donde en vez de tanto valorar la memoria pudiéramos valorar la reflexión. Esta capacidad reflexiva, resiliente, capaz de encontrar nuevas soluciones creativas a problemas sociales, es lo que necesita un /a profesional del trabajo Social para trabajar, y no sólo convertirnos en repartidoras de recursos, perdernos en burocracias o repetir formas de actuar que no producen un cambio social.



15.  ¿Qué considera que habría que hacer para tener una buena intervención con el usuario?



·        - Ante todo, la autoescucha y observación interior de uno/a mismo/a, qué se me está moviendo cuando estoy ante esta persona, qué emociones y pensamientos me surgen a cada segundo. Tener conciencia del aquí y el ahora de cómo estoy en relación al otro, así como el ser capaz de observar a los personajes internos del ego que nos dan la vara y quieren regir nuestras vidas (el desvalorizador, el exigente, el juez, el controlador...) para desenmasacarlos sabiendo identificarlos, observarlos sin juicio, y poder pensar-sentir-actuar desde mi ser esencial y no mi ego.  
      - En esa autoescucha, hay que ser tan conscientes de la respiración como puedas a lo largo del día, y de cómo está mi cuerpo. ¿Dónde siento la tensión cuando hablo con esta persona?, ¿si respiro se disuelve?, ¿soy capaz de soltar el aire?...

·         -    Lo tercero, es haber pasado por ese proceso de humildad que te da el haberte topado con tus propias miserias, dolores, tabúes, problemas... porque de ese modo podrás mirar a la persona de otro modo, con mayor compasión.

·         - No dejarte desbordar por tus propias emociones, pero sí reconocer tus propias emociones e incluso hacérselas saber o mostrar a la persona. Porque lo que el otro me cuenta me llega, me toca, me interpela. Sinceridad, ser capaz de expresárselo al otro.

·        -  Confiar en nosotras/os, sabemos hacerlo y lo hacemos bien, y a la vez confiar en el Misterio, en la Vida. A veces, que una persona pueda resolver sus problemas, que aumente su autoestima, que cambie de vida, no dependerá de nosotras/os. Poner lo mejor de nosotras/os mismas/os, y además confiar en que somos canales para que la Vida se ocupe de poner las cosas en su lugar.

·        - Identificar qué es mío y qué no. Yo sólo puedo hacerme cargo de mí misma/o, de mis propias emociones, pensamientos y actitudes.

·       -  Respetarme a mí misma/o, no hacer nada que sea excederme en mi autocuidado, porque si me desbordo, si me pierdo, no puedo estar disponible para el otro. Pero si no he seguido el punto 1 que he escrito anteriormente, esto será difícil.

·        -  Escuchar a la persona de manera activa, lo cual significa ser capaz de atender al punto 1 y a la vez estar presente en el aquí y el ahora para estar disponible para el otro. Si de verdad estoy presente para el otro, será más difícil que se puedan mezclar mis propias necesidades con las del otro, y la relación de ayuda será más limpia y acertada.

·        - Trata a las demás personas como te gustaría que te trataran a ti.

·       -  Recuerda que la relación que se cree con esa persona, será lo más importante. Si confía en ti, si es capaz de abrirse... Cuida esa relación, lo cual no significa que haya que hacerse amigos, que haya que sobrepasarse en funciones (recordemos el autorespeto y autocuidado).

·       -  El mapa no es el territorio. Cada persona es un mundo, cada situación es diversa, la realidad es poliédrica, un territorio es en realidad muchísimo más de lo   que un simple mapa podría representar. Cada persona puede tener un mapa diferente con el que interpretar la realidad, si comenzamos la relación hay que tener presente esto, para no hablar cada uno un “idioma” distinto.

·        -  Mimetizar el lenguaje para que la persona pueda comprendernos.

·        -  Humildad, humildad y humildad.Revisión y supervisión.

·       -  Creer en las capacidades de las personas, ofrecerles luz, esperanza, creer en ellas. Tal vez no puedo cambiar tu situación, no puedo ayudarte en nada, pero estoy aquí y te escucho, te sostengo, o te contengo. 

·        - Y podríamos seguir mucho más... o no.





16.  ¿Cómo definirías la carga burocrática dentro de la profesión de Trabajo Social? ¿A qué cree que se debe dicha carga burocrática?



Los humanos necesitamos controlarlo todo desde la mente para creer que tenemos el poder, controlamos con papeles para creer que controlamos la realidad. Pero la realidad siempre supera la ficción.



El Trabajo Social ha de salir de la burocracia que no es eficaz. No significa que no haya que tener unos procedimientos, unos documentos, un sistema de calidad, pero si estos nos quitan tiempo valiosos para hacer nuestro trabajo, si no se adaptan a la realidad de la persona, si en vez de ayudarlas y estar a su servicio estamos al servicio de los papeles, entonces hay que cambiar esto.



17.  ¿Qué barreras supone esta carga burocrática dentro de la profesión?



Puede suponer no poder hacer nuestro trabajo, no poder estar al servicio de las personas. Puede suponer una limitación en lo que puedo ofrecerle a la persona.

Yo me he encontrado con esta situación, trabajando en una ONG en la que sólo se podía hacer con las personas lo que aparecía en el sistema informático que había que rellenar cada vez que hacías algo con la persona. La atención emocional no se contemplaba, por lo que no debía dedicar tiempo a eso porque, si no, no podía justificar a qué había dedicado las horas. Evidentemente, siendo como soy, no seguía las normas, si bien eso lo pagué posteriormente. Pero si volviera a estar en esa situación, ente a las personas a las que yo acompañaba en aquel momento, volvería a hacer lo mismo, porque una atención integral ha de atender las emociones y si no, no es Trabajo Social.



18.  ¿Esta carga burocrática permite intervenir bien con el usuario? ¿Existe motivación para el empleo de técnicas en la intervención?



Creo que son dos preguntas de ámbito diferente. La respuesta a la primera es un rotundo no, la carga, nunca permite establecer un buen trabajo, y si es burocrático sólo entorpece y altera las prioridades dejando de colocar a la persona en el centro de la intervención.



Respecto a la segunda pregunta, no entiendo bien a qué se refiere cuando dices emplear técnicas de intervención. ¿Qué es para ti una técnica, con quién la quieres emplear, para qué...?



19.  ¿Qué opina acerca de la rutinización por la que está pasando el desarrollo de la profesión del Trabajo Social?

Bueno, esa afirmación de que el Trabajo Social está pasando por una rutinización, yo no la comparto como una verdad exacta. Dependerá del profesional, del lugar de trabajo, de la entidad, del servicio...



Me preocupa que estudie esta carrera personas que de verdad no tienen la vocación y el respeto por las demás personas, me preocupa que las/os profesionales no miren dentro de sí y el autoconocimiento les parezca cosa de locos, me preocupa la precariedad laboral que vivimos en la profesión, los contratos precarios, la explotación a la que nosotras/os mismas/os nos hacemos y la que nos hacen en los lugares de trabajo, la dinámica de algunas entidades que no solucionan, que no revisan sus formas de actuar y que año tras año están en lo mismo... Todo ello influye en la rutinización, en la falta de energía y de motivación para hacer las cosas diferentes, en la desidia y la desgana.



220.  ¿Propondría algún cambio dentro del desarrollo de la profesión? ¿Cuál?

Para seguir en la dinámica de mi discurso, propondría recordar la frase “Conócete a ti mismo”, acompáñate a ti en tu propia vida para vivir con más libertad, presencia y verdad, para poder acompañar a otras personas desde el Trabajo Social.








[1] Pacheco, Antonio (2011). Ego, Esencia y Transformación. Bases para una Terapia Corporal Integrativa. Vitoria-Gasteiz, España. Editorial Hermes.
[3] Sánchez-Márquez, Inmaculada (2014). Universo de Emociones. Experiencias de Arteterapia y Cuidados para la Movilización Social Social. Madrid, España. Editorial Fundación Intered. Descarga gratuita en https://www.intered.org/es/recursos/recursos-educativos/universo-de-emociones-experiencias-de-arteterapia-y-cuidados-para-la

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